¿POR QUE ORAR?
por Ray C. Stedman
Les refirió también una parábola acerca de la necesidad de
orar siempre y no desmayar. Les dijo: "En cierta ciudad había un juez que
ni temía a Dios ni respetaba al hombre. Había también en aquella ciudad una
viuda, la cual venía a él diciendo: Hazme justicia contra mi adversario., El no
quiso por algún tiempo, pero después se dijo a sí mismo: Aunque ni temo a Dios
ni respeto al hombre, le haré justicia a esta viuda, porque no me deja de
molestar; para que no venga continuamente a cansarme., Entonces dijo el Señor:
"Oíd lo que dice el juez injusto. ¿Y Dios no hará justicia a sus escogidos
que claman a él de día y de noche? ¿Les hará esperar? Os digo que los defenderá
pronto. Sin embargo, cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?
(Lucas 18:1-8)
Resulta significativo que
esta palabra acerca de la oración, de boca de Jesús mismo, sigue al relato de
Lucas sobre la segunda venida, que es un pasaje paralelo al discurso del Monte
de los Olivos, del Evangelio de Mateo. Nuestro Señor pasa de inmediato de su
palabra, acerca de su venida, a la palabra sobre la oración, indicando la
relación directa que existe entre el mantenerse vigilantes y la oración.